Viajar y seguir viajando...

lunes, 27 de abril de 2015
Desde que Nicole llegó a Estados Unidos para hacer su programa de au pair, conoció muchas personas que quedaron marcadas en su vida para siempre, entre ellas amigos con los que pudo viajar y conocer el país. 

Viajó al norte de Arizona donde disfrutó de la nieve y visitó el magnífico "Gran Cañón". Su rumbo siguió por los Ángeles, donde viajó en Jeep y conoció Beverly Hills, Rodeo Drive, El Barrio Chino, Hollywood, camino de la fama, Santa Mónica Beach, Venice Beach, entre otros lugares más.
Las Vegas fue su destino deseado, comprobando que no sólo las películas muestran la belleza y destello de este lugar. Nicole recorrió junto a sus amigos diferentes atractivos- como el viejo centro comercial de la Vegas- comieron en el Hard Rock y llegada la noche recorrieron los famosos casinos del lugar y una discoteca donde desde el piso 72 veían toda esta despampanante ciudad.




Llegado el Día de la independencia, Nicole visitó Washington DC : "El 4 de julio me encontré en Washington con Carlos, un au pair español que conocí en el training de New York, para pasar el día de la independencia en el mejor lugar posible en la conmemoración de esta fecha. Y para no cortar la vivencia del viaje nos dirigimos a Philladelphia y a los pocos días pude encontrarme con mi mamá y mi hermano después de 6 meses sin verlos. Además  mi mejor amiga estuvo de visita en Arizona y nos animamos a tirarnos desde un paracaídas".

Experiencia Au Pair: Nicole Kleinman

martes, 21 de abril de 2015
Nicole Kleinman es de Córdoba, Argentina y vivió la mejor experiencia de su vida siendo Au Pair en Arizona, Estados Unidos. Su excelente vivencia con niños sumado a los viajes que realizó por el país le permitieron disfrutar de este programa al máximo.
Nicole ama a los niños y ser au pair le permitió estar por un año compartiendo momentos inolvidables con tres personitas maravillosas: Preston (6 años), Elias (4 años) y Asher (2 años). 



Estados Unidos, "mi nuevo hogar":  "Yo los buscaba todos los días a las 15hs del colegio, cuando regresábamos a la casa no queríamos quedarnos adentro aburridos, por eso salíamos a jugar al patio". Los fines de semana compartían increíbles momentos juntos y durante la semana se organizaban con un cronograma de actividades en común.
Disfrutaba pasar el tiempo con los niños y jugar diversos juegos como al "ladrón y al policía" o imitar que estaban en una estación de servicio: "Yo les cargaba nafta y ellos hacían que venían en auto, era muy divertido y lo disfrutaban muchísimo".

La diversión y los juegos hacían que la experiencia de Nicole se fuera transformando en una de las vivencias más increíbles de su vida. Nicole pudo ver con sus propios ojos el cambio en las actitudes de sus niños, acompañándolos en cada momento y siendo su principal sostén. 
Nicole recuerda que con el paso de los meses el niño del medio pasó de usar el monopatín a utilizar una bicicleta. Y el más grande de usar la bicicleta con rueditas a usar una sin ellas. "El correr del tiempo me hacía observar como iban creciendo los chicos y lo maravilloso que era verlos madurar. Un día el más grande, Preston (6 años), quien era muy tímido y callado se abrió conmigo y me contó que tenía miedo de empezar su primer año en el colegio y que no saber leer ni escribir aún le daba vergüenza. Yo le dije que tenía que ser fuerte y enfrentar ese problema, me emocioné mucho con esa situación".


En su primer día en la casa Nicole vivió una mezcla de miedo y emoción. Sin embargo, cuando se terminó su programa y tuvo que volver sintió un gran vacío, una gran culpa. "Se hicieron parte de mi y me dolió en alma haberlos visto crecer durante todo el año, haber crecido con  ellos, conocer cada gusto especial que tenían, cada manía, y saber que iban a seguir creciendo y yo no iba a verlos. Fue muy triste pero a nivel personal me sentí muy realizada conmigo, orgullosa de todo el año que pasó".